¿Todavía no ha hecho Testamento? Aquí todas las claves

El Testamento es el instrumento jurídico PERSONAL, FORMAL Y SOLEMNE por el que se dispone y ordena la sucesión de las personas, siendo imprescindible para su validez el cumplimiento de los requisitos legales.

Aunque existen varias formas de otorgar testamento, el más común en España es el TESTAMENTO NOTARIAL.

Cuando un ciudadano español acude a una notaría a formalizar un testamento debe conocer varias cosas:

1)   El testamento es REVOCABLE. Esto quiere decir que podemos formalizar durante nuestra vida tantos testamentos como creamos oportunos, siendo válido únicamente el último que formalicemos antes de nuestro fallecimiento.

 

2)    Es importante que el testador conozca que existe la figura de los “HEREDEROS FORZOSOS” (artículo 806-808 del código civil), que son los hijos y descendientes respecto de sus padres y ascendientes, y a falta de los anteriores, los padres y ascendientes respecto de sus hijos y descendientes con carácter general.

 

3)    La HERENCIA del fallecido, que comprende los bienes, derechos, así como deudas y obligaciones, se divide en tres partes iguales: Legítima estricta, Mejora y Libre Disposición.

–      La Legítima estricta la adquiere directamente los herederos forzosos a partes iguales.

–      El tercio de mejora existe para favorecer a alguno o alguno de los herederos forzosos respecto al resto, o bien se reparte entre todos a partes iguales

–      El tercio de libre disposición irá destinado libremente por el testador a quien éste crea oportuno, sin necesidad de acudir a la figura de los herederos forzosos, pudiendo ser organizaciones o asociaciones de todo tipo públicas o privadas.

 

Las legítimas se calculan deduciendo las deudas y cargas respecto de los bienes; pero ha de tenerse en cuenta las donaciones que el fallecido hubiera hecho en vida, pues de esta forma resultaría extraordinariamente sencillo burlar la legítima haciendo donaciones (tanto a extraños como a legitimarios).

En el supuesto que el testador no tenga descendientes ni ascendientes directos, y que, por lo tanto no tenga “herederos forzosos” dispondrá de libertad absoluta para repartir todos sus bienes sin restricción de porcentajes.

 

4)    Del mismo modo, es importante destacar la figura del USUFRUCTUARIO, que normalmente la ostenta el viudo o la viuda del finado, el cual adquiere  el derecho de uso de los bienes que constituyen la herencia mientras viva (usufructo vitalicio).

 

A efectos sucesorios, la figura del viudo/a no es equiparable con la figura de la pareja de hecho (aún a pesar de que estuviera inscrito en un registro de parejas de hecho), sólo tendrán derechos hereditarios aquellos que hubieran contraído matrimonio con anterioridad al fallecimiento.

Existe la falsa creencia, como sucede en muchos casos en aspectos legales, que aquellos que formalizan un testamento y acuden a la notaría manifiestan: “quiero que cuando fallezca vaya todo para mi mujer/marido y cuando ninguno de nosotros estén vivos, entonces que lo hereden nuestros hijos”. Esto no puede ser exactamente así de ninguna manera por lo que os acabo de explicar:

Por ejemplo, si el fallecido tiene hijos, serán ellos los que serán los herederos forzosos de los bienes de su padre, teniendo la viuda/viudo la condición de usufructuario/a vitalicia de los bienes (salvo manifestación en contrario), y los hijos adquieren la propiedad de los bienes.

La forma habitual de hacer testamento es legando al cónyuge sobreviviente y respectivamente el usufructo “universal”, es decir, de todo lo que tenía el fallecido, al cónyuge que sobreviva, y nombrando herederos por partes iguales a los hijos. Con estas sencillas pautas se consigue que el viudo/a pueda usar y percibir las rentas y frutos del patrimonio de los dos, mientras viva, de modo que tiene derecho a vivir en su domicilio familiar sin que los hijos puedan negarse a ello. Si existen arrendamientos, percibirá las rentas y, en general, se beneficiará de todo lo que produzcan los bienes que antes eran de los dos, pero en ningún caso podrá vender nada que sea del fallecido sin que todos los hijos presten su consentimiento. Cuando el viudo fallezca, los hijos recibirán sin ninguna limitación la herencia de los dos padres.

Es importante aclarar que el viudo/a, tras el fallecimiento de su esposo/a, dispondrá de su mitad de gananciales porque es suya con anterioridad, siendo la otra mitad propiedad del finado la que será objeto de herencia con ocasión de su defunción. Los efectos del testamento se limitan únicamente a la mitad de gananciales del fallecido, más sus bienes privativos (si los tuviere).

Ajustándose al derecho común, los matrimonios con régimen de gananciales pueden lograr que el cónyuge viudo se quede en vida con el usufructo de todos los bienes. La forma de conseguirlo es con el llamado testamento “con cláusula de opción compensatoria de la legítima o Socini”. Con ésta fórmula además, se da la posibilidad al cónyuge viudo de optar, si así lo desea, entre el usufructo universal de todo el patrimonio y el usufructo de un tercio (es decir de su legítima) junto con la plena propiedad del tercio de libre disposición. A los hijos se les instituye herederos a partes iguales.

 

5)    Podría suceder que alguno de los herederos forzosos estuviera dentro de alguna de las causas de desheredación contenidas en la ley. Si eso fuera así, el testador podría iniciar un procedimiento judicial para DESHEREDAR a uno de sus herederos forzosos, y una vez que exista la sentencia que así lo declare,  éste quedaría fuera de la herencia.

 

En caso contrario, los herederos forzosos adquirirán obligatoriamente la legítima (dos tercios de la herencia) aunque la voluntad del testador fuera otra.

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